Cada segundo que vivimos es un momento nuevo y único del universo, un momento que nunca existió antes y nunca volverá a existir, pero: - ¿qué enseñamos a nuestros niños en la escuela? -les enseñamos que dos y dos son cuatro. - ¿Cuándo les enseñaremos también lo que ellos son? Deberíamos decirles a cada uno de ellos, ¿sabes quién eres?, eres una maravilla, eres único y cuando crezcas te atreverás a hacer daño a otro que es como tú algo maravilloso, debes querer al otro, debes trabajar, todos debemos trabajar para hacer este mundo digno de sus niños. Estas son palabras de Dr. D. Jesús Beltrán Llera, Catedrático de Psicología Evolutiva y de la Educación de la Universidad Complutense de Madrid.
La convivencia en los centros educativos está siendo objeto de un creciente interés por parte de la sociedad debido a los episodios puntuales de violencia o acoso que generan preocupación. En el entorno escolar se ponen de manifiesto los conflictos que protagonizan los jóvenes en otros ámbitos sociales. En un centro educativo, los niños se agrupan por primera vez y se les exige el cumplimiento de unas normas de convivencia necesarias para hacer posible el normal desarrollo de la actividad docente. Por ello, siempre ha existido un cierto riesgo de enfrentamiento entre iguales en los colegios, normalmente de tipo físico entre los chicos (peleas, agresiones, etc.) y con un carácter más psicológico entre las chicas (exclusión, ridiculización, aislamiento, etc.). No obstante, a tenor de lo que reflejan los medios de comunicación, parece que en los últimos años el problema se ha agudizado. En este sentido, debemos tener en cuenta los notables cambios que se han producido en la sociedad que han de repercutir inevitablemente en los centros escolares. Ello hace que los modelos de convivencia tradicionales se hayan de adaptar a estos cambios. Asimismo, se tiene conocimiento de conflictos, aparentemente nuevos, como es el caso del acoso escolar, en particular, el que se ejecuta a través de teléfonos móviles o Internet. La preocupación por la calidad de las relaciones interpersonales dentro de la escuela pone de manifiesto la importancia de profundizar en el análisis de las condiciones necesarias para promover un clima escolar positivo que facilite el desarrollo de habilidades cognitivas y socio-morales de los miembros de la comunidad escolar.
1º.- Artículo de El País. 04/02/2009. Los Casos de Indisciplina se Concentran en las Aulas Solo el 30% de los centros notifica los casos a Educación
La herramienta más potente y eficaz para combatir el deterioro del clima escolar es la "denuncia precoz". Esta es la conclusión a la que ha llegado el Observatorio para la Convivencia Escolar -tras analizar los "casos reales" de "conductas disruptivas" notificados al Registro Central de la Consejería de Educación entre 2006 y 2008-, un instrumento que ha logrado incrementar las denuncias de violencia verbal, física o por exclusión social en un 79% en tres años. De hecho, de las 1.780 incidencias remitidas el año pasado por los equipos directivos, solo uno de los hechos fue denunciado como un posible caso "acoso escolar" o bullying propiamente dicho. No obstante -pese a que se avanza en una mayor "sensibilización" entre los alumnos y docentes sobre la importancia de la "cultura de la denuncia" y la "intervención precoz"- en 2008 solo un 30% de los 2.056 centros educativos valencianos notificó sus respectivos episodios de violencia escolar. Un dato que choca con la particularidad de que en la Comunidad Valenciana -a diferencia del resto del Estado- es obligación legal notificar cualquier incidente violento, desde la entrada en vigor en 2008 del Decreto de Derechos y Deberes de Alumnos, Padres y Profesores.
El Acoso Escolar Centra las Acciones en el día de Internet Seguro. La Comisión Europea celebra el Día de Internet Seguro, un programa al que está destina 55 millones de euros, con el fin de luchar contra la propagación de contenidos racistas o de pornografía infantil en la Red y evitar las conductos delictivas como el acoso escolar, que este año centra gran parte de la campaña. Los casos de acoso entre iguales en Internet, el ciberbulling, se han multiplicado en los últimos años y ya representa el 20% de las denuncias que recibe la organización Protegeles.com. "Uno de cada cinco casos que recibimos son de acoso escolar. En total representan unas 3.000 denuncias mensuales, que es el doble de las que recibíamos en hace dos años", explica Guillermo Canóvas, presidente de Protégeles, que cree que este fenómeno está muy asociado con el boom de las redes sociales. El problema, según Cánovas, es que en muchas ocasiones hay demasiado desconocimiento por parte de los padres, los profesores y hasta de los jóvenes, que ignoran que están cometiendo un delito al subir determinados contenidos a la Red. Para denunciar los acosos a menores se ha puesto en marcha la web http://www.internetsinacoso.com/ Para lograr una mejor formación ante los riesgos a los que se enfrentan los jóvenes en Internet se ha puesto en marcha una campaña en la que participan la Comisión Europea, Protégeles, la Asociación de Pediatría y la Federación de Asociaciones de Scouts de España, a través de la cual se van a impartir cursos en colegios y en grupos de Scouts. Unos 100 empleados voluntarios de Microsoft van a participar en esta campaña, así como 350 grupos de Scouts. Las escuelas que deseen recibir la visita de los voluntarios de Microsoft pueden solicitarlo en i-merma@microsoft.com. "Queremos formar a los padres para que comprendan que la navegación por Internet de sus hijos debe ser supervisada", añade Juan Carlos Fernández, director de consumo de Microsoft. Además de estas charlas, la compañía ha puesto en marcha una línea de información telefónica gratuita, además de atender consultas por el Messenger y publicar la guía http://www.protegeatushijos.com/. En esta web se pueden encontrar consejos prácticos y se puede descargar un programa de protección infantil que permite limitar las páginas a las que tienen acceso los niños, cuenta con un sistema para gestionar los contactos que tienen los menores en el Messenger y ofrece informes de las webs que se han visitado. "No tratamos de ir contra la tecnología, pero sí despertar una sensibilidad. Tenemos que evitar riesgos y agresiones a los que están expuestos los niños", comenta el profesor Alfonso Delgado, presidente de la Asociación Española de Pediatría.
Artículo de La Razón, 09/02/2009.
El ciberbullying supuso el 20 por ciento de los casos de acoso en 2008
El 'ciberbullying' supuso en 2008 el 20 por ciento de los casos de acoso a menores atendidos, según se desprende de un estudio que ha publicado la asociación Protégeles con motivo de la celebración mañana del Día Internacional de la Internet Segura, que este año trata el tema del acoso escolar en Internet. Según datos de Protégeles, la mayor parte de las situaciones de 'ciberbullying' se produjeron entre los 13 y 14 años, un 52 por ciento del total; mientras que un 10 por ciento de los casos tuvieron lugar antes de cumplir los diez años de edad. Además, la mayor parte de los acosos se cometieron en el último trimestre del curso; un 35 por ciento de abril a junio, un 32 por ciento de octubre a diciembre, un 13 por ciento de enero a marzo y un 10 por ciento de julio a septiembre. Las víctimas sufren 'ciberbullying' a través de web, foros o redes sociales y del Messenger en un 45 por ciento respectivamente; un 12 por ciento, a través del correo electrónico y un 19 por ciento a través del teléfono móvil. Además, y según refleja el estudio, hay menores que sufren acoso por varios de estos medios. Las consecuencias de este tipo de violencia son sobre todo emocionales (51 por ciento), aunque en un 13 por ciento se producen consecuencias físicas. También se produce disminución del rendimiento escolar (13 por ciento), asilamiento social (6 por ciento) y absentismo escolar (3 por ciento). Finalmente, refleja que en casi la mitad de los casos atendidos la situación de acoso se produce casi a diario y que en el 80 por ciento de los casos los padres terminan siendo conocedores de la situación, y en el colegio en el 74 por ciento.
Artículo de El País, del 25-3-2009, nos dice que: La educación para la convivencia es el eje principal y el que da su sentido último a la educación en valores.La verdadera educación es siempre educación en valores. A través de ella, se promueve la tolerancia, el respeto a las diferencias, la igualdad, la solidaridad, la convivencia y los valores democráticos.La educación en valores se apoya y tiene su lugar en el centro mismo del currículo, y se trabaja de modo idóneo cuando se aborda interdisciplinarmente, puesto que no se puede identificar en exclusiva con una u otra área de conocimiento.Sin embargo, cabe reforzar el tratamiento curricular de la educación en valores por medio de proyectos de innovación, que han de ayudar a vertebrar los contenidos propios de las distintas asignaturas y a motivar al alumnado y al profesorado.Además, se pueden potenciar a través de las actividades extracurriculares y complementarias, las cuales pueden servir, bien al inicio, para sensibilizar y tomar conciencia, bien al final, para coronar o rematar las actuaciones emprendidas.
En el ámbito escolar, encontrarnos agresiones físicas a compañeros y educadores que varían en intensidad, robos, deterioro intencionado de material, insultos, burlas, amenazas, etc. Éstas serían algunas manifestaciones de la violencia física o psicológica que más se repite en los centros escolares. Hay casos en los que la situación se vuelve insostenible y algunos profesores y alumnos temen ir al centro. Un problema grave es el acoso, en este caso el acoso escolar, que lo podemos definir como “cualquier forma de maltrato psicológico, verbal o físico producido entre escolares de forma reiterada a lo largo de un tiempo determinado. Estadísticamente, el tipo de violencia dominante es el emocional y se da mayoritariamente en el aula y patio de los centros escolares. Los protagonistas de los casos de acoso escolar suelen ser niños y niñas en proceso de entrada en la adolescencia (12-13 años), siendo ligeramente mayor el porcentaje de niñas en el perfil de víctimas. El acoso escolar es una forma característica y extrema de violencia escolar. El acoso escolar es una especie de tortura, metódica y sistemática, en la que el agresor sume a la víctima, a menudo con el silencio, la indiferencia o la complicidad de otros compañeros.[1] El objetivo de la práctica del acoso escolar es intimidar, apocar, reducir, someter, amilanar, aplanar, amedrentar y consumir, emocional e intelectualmente, a la víctima, con vistas a obtener algún resultado favorable para quienes acosan o satisfacer una necesidad imperiosa de dominar, someter, agredir, y destruir a los demás que pueden presentar los acosadores como un patrón predominante de relación social con los demás. Se han descrito hasta 8 modalidades de acoso escolar, con la siguiente incidencia entre las víctimas. 1. Bloqueo social: agrupa las acciones de acoso escolar que buscan bloquear socialmente a la víctima. Todas ellas buscan el aislamiento social y su marginación impuesta por estas conductas de bloqueo. 2. Hostigamiento: agrupa aquellas conductas de acoso escolar que consisten en acciones de hostigamiento y acoso psicológico que manifiestan desprecio, y falta de respeto y desconsideración por la dignidad del niño. El desprecio, el odio, la ridiculización, la burla, el menosprecio, los motes, la crueldad, la manifestación gestual del desprecio, la imitación burlesca son los indicadores de esta escala. 3. Manipulación: agrupa aquellas conductas de acoso escolar que pretenden distorsionar la imagen social del niño y “envenenar” a otros contra él. Con ellas se trata de presentar una imagen negativa, distorsionada y cargada negativamente de la víctima. 4. Coacción: agrupa aquellas conductas de acoso escolar que pretenden que la víctima realice acciones contra su voluntad. Mediante estas conductas quienes acosan al niño pretenden ejercer un dominio y un sometimiento total de su voluntad. 5. Exclusión social: agrupa las conductas de acoso escolar que buscan excluir de la participación al niño acosado. El “tú no”, es el centro de estas conductas con las que el grupo que acosa segrega socialmente al niño. 6. Intimidación: agrupa aquellas conductas de acoso escolar que persiguen amilanar, amedrentar, apocar o consumir emocionalmente al niño mediante una acción intimidatoria. Con ellas quienes acosan buscan inducir el miedo en el niño. Sus indicadores son acciones de intimidación, amenaza, hostigamiento físico intimidatorio, acoso a la salida del centro escolar... 7. Agresiones: son actuaciones que se acometen contra el acosado para matarlo, herirlo o hacerle daño.
8. Amenaza a la integridad: agrupa las conductas de acoso escolar que buscan amilanar mediante las amenazas contra la integridad física del niño o de su familia, o mediante la extorsión.
Es difícil señalar los motivos concretos que llevan a un menor a cometer actos contrarios a la convivencia en un centro escolar o a acosar a otros compañeros, si bien podemos constatar:
· Factores exógenos: (contexto social, características familiares y medios de comunicación):
Sociedad. Vivimos en una sociedad desigual, con grandes sectores afectados por la pobreza y el desempleo en contraste con la opulencia de algunos grupos. Este desequilibrio estructural actúa como caldo de cultivo propicio para la inadaptación y las conductas antisociales. Aun cuando la escuela contrarresta los negativos efectos de estos ambientes de exclusión, poco puede hacer en solitario.
Medios de comunicación. Los mass media, (televisión, internet, videojuegos, etc.), influyen sobremanera en los escolares. Según datos recogidos de Alonso Fernández (1996, 164), demuestran que la tasa de agresividad y de comportamiento antisocial individual se incrementa a medida que aumenta el número de programas violentos durante la etapa infanto-juvenil.
Familia. Nadie pone en duda que la familia es la primera y más importante comunidad en la formación de la personalidad. Por eso los problemas familiares tienen gran impacto en el desarrollo. Entre los factores que pueden aumentar la agresividad de niños y adolescentes cabe citar: 1) la desestructuración familiar, ausencia de algún progenitor o falta de atención, 2) los malos tratos y la utilización de la violencia, pues el niño aprende a resolver los conflictos a través del daño físico o la agresión verbal, 3) el ejemplo familiar presidido por «la ley del más fuerte» y la falta de diálogo, 4) los métodos educativos basados en la permisividad, la indiferencia o la excesiva punición, 5) la falta de afecto entre cónyuges y la consiguiente inseguridad del niño.
· Factores endógenos:(clima escolar, relaciones interpersonales, rasgos personales de los alumnos en conflicto):
Escuela, La escuela se basa en una jerarquización y organización interna que en sí misma puede suponer conflicto, Los gérmenes escolares de la violencia hay que buscarlos en: 1) la crisis y diversidad de valores de la propia institución escolar, 2) las discrepancias en la distribución de espacios, organización de tiempos, pautas de comportamiento, etc., 3) el énfasis en los resultados de los alumnos y su comparación con la norma, así como la desatención de las personas y de los procesos educativos, 4) la presencia de una cultura escolar hegemónica que puede chocar con otras que están en posición desventajosa, 5) la asimetría relacional y comunicativa entre educadores y educandos, 6) el elevado número de alumnos y la dificultad de atención personalizada.
Relaciones interpersonales: ~ Relación profesor-profesor. Cuando la necesaria armonía en el claustro de profesores se rompe se favorece la emergencia del conflicto. Algunos aspectos negativos en la relación entre profesores y que a veces acaecen en los centros son: enfrentamiento entre grupos, falta de consenso sobre estilos de enseñanza y normas de convivencia, poca cohesión en la actuación ante los alumnos, incapacidad para el trabajo en equipo, falta de respeto a la valía personal y profesional de los compañeros, escasa implicación en la toma de decisiones, poca identificación con el proyecto educativo de centro y falta de entendimiento con el equipo directivo, sentimiento de ser injustamente tratado por otros compañeros o por los directivos, etc. ~ Relación profesor-alumno. Es un tipo de relación asimétrica en lo que se refiere a poder, edad, conocimientos, etc. Las profundas y rápidas mudanzas sociales y educativas comportan un cambio en los roles tradicionales que a veces son fuente de conflictos. En general, algunos de los problemas que surgen en la relación profesor-alumno tienen su origen en los siguientes aspectos: desmotivación del alumno, fracaso escolar, conductas disruptivas, pobre comunicación, metodologías poco atractivas, insuficiente sensibilidad hacia las necesidades de los alumnos, dificultad para controlar grupos, consideración del profesor como una figura de autoridad contra la que hay que rebelarse, deficiente preparación psicopedagógica del profesorado, etc. ~ Relación alumno-alumno. A menudo el grupo de pares se convierte en referencia obligada para los alumnos, particularmente para los adolescentes. Un examen atento de las relaciones entre iguales ha de centrarse en la existencia o no de: grupos de presión, respeto, agresiones, rechazos, liderazgo, etc.
· Los cambios sociales y educativos que favorecen la propagación de la rivalidad (pensemos, por ejemplo, en actividades deportivas de implantación masiva) y el incremento de la competitividad que se fomenta desde muy diversos ámbitos. · Y no cabe descartar otro tipo de factores individuales, así como la obligatoriedad de permanencia en un sistema educativo por el que algunos menores no muestran interés alguno.
Los artículos anteriores nos dan algunas orientaciones para mejorar la convivencia escolar: formación para padres en la navegación por Internet, la denuncia precoz y la educación en valores. También hay muchas variables a tener en cuenta para fomentar la convivencia: Controlar las emociones: demora de la gratificación, fomentar la empatía, (ponerse en el lugar de los otros, sentir los que sienten, etc.), enseñar y establecer relaciones de apego, (importancia de las buenas relaciones iniciales con los padres), construcción de la identidad, (conocimiento de sí mismo, como alguien, ¿quién soy? ¿quién seré?, la cual debe ser positiva, tolerante, permitir la diferencia…), control emocional y autonomía.
Consiste en la mejora del aprendizaje y el éxito escolar del alumnado y, en definitiva, de la calidad de la educación depende en gran medida de su capacidad para transmitir, recibir y asimilar valores, actitudes y conocimientos, de forma reflexiva y crítica, que deben permitir el desarrollo y el respeto a la persona, aboga por un modelo participativo en materia de convivencia; un modelo en el que toman especial relevancia aspectos como el clima y la cultura escolar, junto al desarrollo personal y social del alumnado en el marco de la autonomía de la que disponen los centros para la elaboración, aplicación, seguimiento y evaluación de sus propios proyectos educativos”. Educar es crear hábitos que marquen la dirección correcta con una conducta enriquecedora y socialmente aprobada.